Natalia

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“Cuando recibí mi primera figura de piedra, supe que no era una simple artesanía… era una obra de arte.”

Desde el primer contacto sentí que estaba encargando algo especial. Me explicaron todo el proceso: desde la selección de la piedra en cantera, el corte con disco diamantado, hasta el tallado y pulido final. No es producción en masa, es trabajo de manos expertas.

Pedí un búho en ónix, y cuando lo tuve en mis manos pude notar cada detalle: los ojos perfectamente definidos, las vetas naturales de la piedra y ese brillo profundo que solo se logra con un pulido hecho a conciencia. Se siente sólido, elegante y vivo.

Lo que más me impresionó es que cada pieza tiene personalidad. No hay dos iguales. Se nota el ojo del maestro artesano en el modelado fino y en la forma en que la piedra revela su belleza natural.

Hoy mi figura es parte central de mi hogar. Todos preguntan dónde la conseguí, y siempre respondo lo mismo:
“No la compré, la mandé a hacer. Es arte en piedra.”